El sistema es sencillo y brillante. Una luz solar que con tan sólo 7-8 horas de carga nos proporciona hasta 30 horas de luz continua, y si no la necesitamos en el momento, retiene la carga hasta 2 años.
LuminAid puede ser cargado un día e ir en el coche durante los próximos dos años en el maletero, por si alguna vez tenemos una emergencia, o necesitamos dar luz a una fiesta que no termina con la luz del sol.
Cuando pensamos en las necesidades básicas de los seres humanos, a menudo nos viene a la cabeza la comida, el agua y un techo donde cobijarnos. Pero tras el terremoto de Haiti, sus dos fundadoras Anna Stork y Andrea Sreshta, consideraron que las tremendas condiciones de peligrosidad que sufrían las «ciudades» de tiendas de campaña por la oscuridad debido a saquos y ataques, era también prioritario.
La luz es algo crítico para la supervivencia y la comodidad del ser humano, desde practicar senderismo, irse de acampada, hacer el Camino de Santiago o cualquier situación de apagón, la luz nos permite restablecer la tranquilidad y normalidad.
Las luces solares de LuminAid han sido empleadas en más de 70 paises y en diferentes desastres naturales, incluyendo el Huracán Sandy, el tifón Haiyan y los terremotos de Nepal.
